polar

 

el camino que dejamos

que asfalten en binario,

con su bien, con su mal,

con su ying, con su yang.

blancos y negros entretejidos

que combinan

en un elegante y glamuroso

tono gris espectral.

 

vacuos enfrentamientos

por décimas de cuota febril,

liderazgos de chichinabo

que justifican lodos

en paroxismos

de poca ciencia y mucha ficción.

 

ponzoña empeñada en vestirse

de cruda y pulcra realidad.

 

¿dónde queda la duda

en este mundo de certezas?

 

¿qué absoluto y divino mandato

ordena hincar rodilla

ante tronos varados

en bancos de morralla,

en telares de metralla

a punto de estallar?

 

sociedad nuestra

que estás en los cielos,

que dejaste de ver

y olvidaste cómo escuchar.

 

que,

ansiando el individuo,

te volviste

la más común

de la difuminada masa.

 

relatando,

agazapada y de memoria,

cuentos de atávicos pedros y lobos,

de mil y un riesgos,

y de mapas a tesoros

que solo existen

en evasiones del capital.

 

sociedad nuestra de cada día,

dánosle hoy

el sencillo y conciso honor

de poder admirar,

como solo tú mereces,

los matices y costuras

de tu magnífico traje de emperador.