la rabia, deshojada
de una margarita,
compasión caprichosa
de uñas quebradizas
sobre ruinas de raso.
la ira, clandestina,
campa a sus anchas
en la puesta de largo
de inodoros de oro
con incrustaciones de ricino.
una parte por el todo
y el todo fuera de su norma,
doblegando rodillas,
resquebrajando almas.
los cuellos ya no aguantan
sostener la indigna mirada
hacia la altura indefinida.
incertidumbres de salón,
certezas en la calle,
miradas de feriante
donde nadie queda atrás
pero todo sigue igual,
porque somos los demás
quienes estamos fuera del encuadre,
lejos de la cosmética
de estadísticas que apuntalan
un teatro para pusilánimes.
imagen de engin akyurt.

