ojalá creyera
que no existen las fronteras,
que las banderas son manteles
y los colores
reflejos de la naturaleza.
ojalá creyera
que el mar no es una barrera,
que no fenece la ilusión
de la dignidad y el desespero,
que el salitre no marchita
vidas que luchan por serlo,
que no ahogan las mareas
exilios de lodazales y guerras.
ojalá supiera
que los labios son poemas
que se engarzan con los dedos,
tejiendo con caricias
la más bella enredadera.
ojalá, claro que sí,
realmente supiera
que para ser no seamos condición,
que el silencio no es callar,
que los latidos son solo símbolos,
estrellas en el universo de nuestra irrazón.

