el tiempo seduce al tacto
para que las yemas crean
que acarician la razón.
constructo idiota,
que en su paroxismo
eleva la sociedad
a mínimos históricos.
ya solo pretendemos,
nunca alcanzamos
el perfil de la ilusión,
el sueño del decano,
que ansía su felicidad
entre turbas y miserias.
y es así que me pregunto,
si realmente estuviste aquí
o si solo te sentí,
si la intención cuestiona a la duda,
si la duda a la penumbra,
o si mecerme en tu cuerpo al raso
bajo un manto estrellado de palabras
define hasta el más amargo trazo.

