y si dijera
que por fin perdió el ayer,
que en la mañana
ya no hay escarcha,
y que en los suspiros
no se mece la hiel.
y si supiera
del tiempo y su medida,
del súbdito espacio
y su callejón sin salida,
de generales desertando del frente,
del entierro de sables en cal viva.
y si admitiera
que el cincel es buscado
por describir al genocida,
que la tinta fotografía
sociedades circunspectas,
que no hay religión sin apuesta
ni universo sin quintaesencia.
y si se fundiera
el abrazo profundo en tu saliva,
las olas de tu cuerpo
en recuerdos de bienvenidas,
la piel de tu encaje
en la orilla de la costa de mi vida.
y si dejamos
la perífrasis para el condicional,
la duda para el más allá,
el sueño para el plebeyo
y la lluvia para el desierto.
porque sí,
porque eres mi credo,
porque cada noche navego por tu pecho,
porque cada día suspiras en mi resuello,
porque te sé y porque me conoces,
porque juntos somos y seremos mejores,
porque los domingos ya no serán mediocres,
porque el mundo sin ti sabe distinto,
porque sin que haga falta espejos
nos vemos sonreír sin despegar los pies del cielo.

