seamos poemas,
en las dunas de tu territorio,
en lo recóndito de mis almenas.
rompamos las puertas
del tiempo y su espacio,
de la escarcha del recuerdo,
de pensarnos en pasado
y sentirnos en silencio.
bebamos hasta el empacho
de licores del desengaño,
del vino de tu fuente clara,
del rocío de la mañana.
brindemos una y otra vez
por encontrar la pérdida
y olvidar las fronteras,
por ceder, por movernos,
porque otros serán lentos,
por la quietud y por el amparo,
por abrazarnos hasta el desaliento,
por un beso suave, pausado,
por las lenguas que nunca debieron
ser comidas por los gatos.
y volver a nacer,
pasar de anteayer
y quedar esta mañana.
robarle granos a la arena,
dedos al minutero
y aspirar al cielo de tu falda.
susurremos a grito pelado,
reventemos los tímpanos del deber,
hagamos de la sangre un placer
y volvamos a creer sin crecer
más de lo percibido.
salgamos a la calle.
seamos poemas.
