
las calles viajan, deprisa,
como el último aliento,
como el resuello del golpe del cuerdo
al atar la locura a una columna,
y exhibirla en paso de nacarada procesión.
resuelvo que no sé,
no resuelvo lo que nunca sabré.
solo atisbo a percibir cómo la arena
de mi reloj se escapa
acariciando las yemas de mis dedos.
ayer mi cráneo sabía a asfalto,
ahora sus techos al fuego fatuo
de su propia descomposición.
no arde la mecha sin oxígeno
y yo no puedo respirar.
imagen de blenderfan.
