corona de espinas (ii)

las calles viajan, deprisa,

como el último aliento,

como el resuello del golpe del cuerdo

al atar la locura a una columna,

y exhibirla en paso de nacarada procesión.

 

resuelvo que no sé,

no resuelvo lo que nunca sabré.

solo atisbo a percibir cómo la arena

de mi reloj se escapa

acariciando las yemas de mis dedos.

 

ayer mi cráneo sabía a asfalto,

ahora sus techos al fuego fatuo

de su propia descomposición.

 

no arde la mecha sin oxígeno

y yo no puedo respirar.

 

imagen de blenderfan.