cristalino

claro

que uno y uno son tres,

que anochece siempre del revés,

que no llego a ser nada

sin el baño de tu mirada

entre las sábanas

de cada amanecer.

 

que a la sombra de la luna nueva

nuestros pasos acompañan nuestra espera,

nuestro tacto ya intuye

que de bruces nos toparemos

con desiertos en sus colmenas,

con destierros en remiendos

que no calientan ni alumbran

el albor del alma serena,

con cruces que marcarán

tesoros de humo y condenas de papel de seda.

 

claro

que uno y uno son tres,

que las sendas del camino

se pierden en lo más profundo

de nuestros sentidos,

que en el puerto de tu cuerpo

atraco bajo el cielo azul de tu ventana,

esperando a que arrecie la marejada

de nuestro compás interno,

del frenético ritmo

que forja nuestros versos,

cimientos de construcciones

que no estallarán

como burbujas al sol.

 

claro

que uno y uno son tres,

tu vida,

la mía,

y nuestro camino por recorrer.