entre las agujas del relojero,
entre los límites del deseo,
entre las llamas de la zozobra,
entre las sábanas de sudor y gloria,
como dos niños frente a una piñata,
intuyendo el golpe que nos descubra
el sabor salado del latir,
el compás que marca nuestras cadencias,
la luna llena de nuestras despensas,
vacías siempre de renuncias e histerias,
repletas de referencias a simples afrentas
que se dirimen en campos de batalla
aún por considerar,
en cuarteles sin guerras
que acabarán llegando a mar,
como el pasto
que sugiere al rumiante
que sin él no llegará a ser,
como un dedo viajero
por el contorno de tu silueta,
errante en su trayecto
pero certero en el destino:
el zaguán del monte que tornará volcán.
así nos veo,
así nos siento.
como en un lienzo expresionista,
con la abstracción a pie de pista
y los trazos en caótica precisión.
imagen de composición 8, de wassily kandinsky, vía historia-arte.com

