el crepúsculo de los dioses

 

primeras luces,

el aroma del café,

tostadas con aceite

y creer para beber.

 

con el pie en tierra

cambia la perspectiva.

la vida en contrapicado

y la naturaleza, cada vez más viva,

nos sumerge en su realidad

que creímos ya extinguida.

 

pero nosotros a lo nuestro,

a tormentas de arena y polvo,

a desgastes de tres al cuarto,

a meteoritos de serrín y corcho,

a tulallevas al salir al patio,

a recreos de conciencia

y objeciones de consciencia.

 

la semántica nos dejó,

y tampoco nos ha afectado.

elegimos no elegir,

y la consecuencia, a nuestros pies,

felpudo de otro lugar

mudo ante la incredulidad.

 

la fe en la inacción

como liberación de todo compromiso.