por lo visto
fui yo
quien invadió ucrania,
quien hizo religión de la infamia
y consiguió llegar a viejo
con una bandera en el pecho
y sin haber dado un palo al agua.
por lo visto
fui yo
quien robó a los pobres
para dejar de serlo
por la vía rápida.
quien consignó a las mujeres
en recintos de cristal y porcelana.
quien dijo ser
y al mismo tiempo
todo lo contrario.
quien aupó los muros que separan
la dignidad del fracaso,
la libertad del raciocinio,
la franja de gaza
y el gazatí de estar vivo.
por lo visto
dicen
que fui yo.
si bien
yo sé
que soy quien nunca tuvo
igualdad de oportunidades,
quien aprendió a hacer fuego
con solo un palo y cuatro pedernales.
soy quien has creído ver
por el rabillo del ojo,
quien no entra en las cuentas,
la suma que siempre acaba en diferencia.
soy quien,
por ausencia de derechos,
fui empujado
al lado izquierdo del camino.
desde allí os veo,
con vuestras trincheras
y vuestras histerias,
vuestras uñas rotas
y mis miserias.
¿que quién soy?
soy esa idea que nunca se lleva a término,
soy el arquitecto de castillos en el aire
con vistas a las olas de tu cuerpo,
soy la vela por la que no pasa
el susurro de tu viento,
soy ese barco que no surca tus sábanas,
que no bucea
en el volcán de tu erupción.
soy tu final de trayecto.
soy la aspiración de tu deseo
y el deseo en tus sueños.
soy el que se cansó de esperar,
el que se hartó de estar cansado,
soy el que se apeó de la estación de tu letargo
y echó a andar.
soy una imagen, una visión,
soy el eco de una voz
que ya no es origen,
ni mucho menos destino.
soy el que con poco orgullo
y mucha menos satisfacción
encontró entre las cenizas
de un alféizar denostado
las palabras que resumen mi noche
a plena luz del día,
son tres, para qué más:
que
te
follen
ese, posiblemente,
sí que soy yo.
