
y llegó el día
del billete de vuelta,
del giro de tuerca,
del final de la inocencia.
las palabras se escurren
entre los dedos
por no ser capaces de sostener
ni un ápice de entereza.
la vida en el lodo,
la muerte
entre fango y escombros.
gritos de ayuda y desesperación
que no llegan
a oídos de vuesas excelencias.
solo importa el qué dirán,
solo avisan de sus miserias,
las que rezuman entre las costuras
de trajes a medida
de la bajeza de sus conciencias.
basta ya,
empezad a trabajar.
sabed por fin
a qué huele la mierda.
