el tiempo y su relato

… y así llegamos al siglo xxi. un siglo como los demás, mismos sucesos pero con sujetos diferentes. el primer cuarto del mismo se caracterizó por la sublimación del capitalismo liberal. dicho sistema fue eliminando a lo largo del tiempo contrapesos que le llevaron a la supremacía social a nivel global, por lo que ya no había que disimular. el aumento de las desigualdades sucedió de forma exponencial, de tal forma que, eventualmente, la sociedad se fue abocando a una falta de recursos y a una crisis en lo que hasta ese entonces era llamado occidente. debido a la falta de respuestas que ofrecía el régimen que trajo la burguesía, este estaba siendo erradicado por la propia burguesía, esto es, la democracia liberal. de este modo llegamos al segundo cuarto del siglo xxi, donde vemos el resurgir de los nacionalismos ya que solo había dos formas de sobrevivir como sociedad: culpando a los de arriba o culpando a los de afuera. el mundo ya había tomado una decisión.

y esto nos lleva al siguiente movimiento en el tablero: la optimización de agentes en el juego. era una mesa para tres y había cuatro bloques: américa, asia, europa oriental y europa occidental. occidente, como nuevo viejo imperio fue el siguiente en caer. los tiempos de bonanza habían terminado para la unión europea debido a que el comercio ya no era la principal moneda de cambio y las viejas democracias se habían visto ocupadas por gobiernos soberanistas que, gracias al foráneo, fueron colocando puertas que en su tiempo fueron eliminadas. la unión cayó y con ella la coordinación entre estados. fue el inicio de lo que más tarde se acabaría denominando las guerras epigenéticas.

la vieja europa había vuelto por sus fueros, es decir, había vuelto a ser una torre de babel donde por más que se voceara nadie llevaba la voz cantante. de este modo, y hartos de tanto grito, cada estado decidió mirar, cual girasol interesado, al sol que más le calentaba. y cada estado llevó, en mayor o menor medida, un desarrollo similar, así que vamos a centrarnos en el que principalmente nos ocupa, españa.

como ya se había comentado, debido a la profunda crisis que azotó al mundo liberal en los primeros compases del siglo xxi la población optó por tomar la opción de la caza a lo extranjero. primero con pequeños detalles, como fue señalar, multar y hasta encarcelar si había reincidencia, si se llegaba a llenar la cesta de la compra con alimentos tan característicos como las bananas latinoamericanas o manzanas italianas en lugar de productos patrios. por supuesto la crisis no cedió, porque la fruta no era la culpable, y así la espiral de paranoia subió en enteros. fue entonces cuando surgió un lema con fuerza: españa para los españoles. la guerra había comenzado.

por aquel entonces ya quedaban pocos habitantes que no tuvieran clara la idea de que sin españa no se puede vivir, pero claro, la pregunta surgió de forma lógica: ¿qué es españa? un concepto tan vasto, tan revisado y tan sumamente cambiante a lo largo de la historia no podía tener una respuesta objetivamente razonada. un dicho muy común en aquellos tiempos era la opinión es como los culos, cada cual tiene el suyo. ¿qué era españa y por tanto quiénes eran españoles? en cuestiones territoriales cada ciudadano censado tenía un concepto propio. que si el imperio, que si el territorio postdictadura de finales del siglo xx. hubo nostálgicos que hasta se remontaban mucho antes de que españa fuera denominada como tal, pero como los godos no eran más que tribus germánicas su reivindicación duró prácticamente un estornudo. no deseaban ver a un teutón cruzando los pirineos para colocar su bandera colonialista en el reino forjado con la sangre, sudor y gloria de sus ancestros.

así que resulta que toda una nación se volcó en una reivindicación por algo tan abstracto como era una frontera. y eso a nivel estatal. las viejas reivindicaciones territoriales perduraban e incluso se acrecentaban debido a las múltiples crisis económicas, sociales e institucionales que por aquel entonces reventaban en la cara de los millones de personas que poblaban el cuarto país, en cuanto a extensión, del continente europeo.

creció tanto la tensión por delimitar la extensión y la herencia de un pueblo que no tardó en darse el siguiente paso y llegar a las manos. la población todavía recordaba viejos estilos de vida con viejas costumbres, pero todavía no atinaba a ver lo evidente: el mundo había cambiado y ellos con él. personas se fueron agrupando en asociaciones de verdaderos creyentes y delimitadores de la propiedad, asociaciones en uniones y las uniones daban la fuerza, decían. pero todavía no eran conscientes de que había un denominador común entre tanta irracionalidad tribal: eran pobres y estaban completamente desamparados.

una vez visto en perspectiva cobra mucho más sentido el antiguo refrán que decía a río revuelto ganancia de pescadores. y los pescadores llegaron. en forma de delegados del imperio americano, para intentar calmar las aguas. no hay sentido para una revuelta en la vieja europa entre hermanos de sangre. decían. queremos, podemos y vamos a ayudaros. ¿por qué dirimir las diferencias aparentemente irreconciliables como vulgares animales si somos personas racionales? ¿por qué no intentamos solucionar los problemas como lo hacen las personas de bien? y fue cuando se formularon las dos palabras que conducirían a la siguiente iteración, a la siguiente vuelta de tuerca que marcaría un antes y un después en los estados europeos: contencioso administrativo.

porque los enviados del imperio americano convencieron a los líderes de las agrupaciones y asociaciones a que expusieran sus reivindicaciones por lo legal, y no por una simple imposición que tarde o temprano les acabaría pasando factura.

y factura es lo que engordó. la de los equipos legales encargados de defender a cada facción. el intento por demostrar que cada límite era el elegido los llevó a bucear en profundidades burocráticas rayando la arqueología. cada pliego, cada formulario los llevaba a un nuevo plano, a una nueva linde. los fondos para pagar tamaño pleito no tardaron en escasear, pero de nuevo estaba ahí el amigo americano para ofrecer la solución: tenía amigos en empresas energéticas y tecnológicas que podían pagar sus facturas a cambio de que les cedieran los derechos de explotación de ciertas parcelas abandonadas pero tremendamente óptimas para situar tanto megafactorías de generación de energías renovables como gigacentros de datos.

hay un dicho muy repetido a lo largo del tercer cuarto del siglo xxi: una ardilla puede cruzar toda españa saltando de centro de datos en generador de energía renovable.

para finales de siglo quien no trabajaba en algún generador o centro de datos había abandonado lo que entonces ya se llamaba macrosoft–spain. debido a la falta de espacio y de trabajo, la población se redujo hasta los cinco millones, y lo que en tiempos llegó a ser el impero donde nunca se pone el sol acabó convirtiéndose, prácticamente, en un call center de américa.

y con esto empieza el siglo xxii, y con él el fenómeno que, esta vez sí, devolvió a la humanidad casi casi a la casilla de salida: el agotamiento de los yacimientos de tierras raras en las colonias lunar y marciana. o por lo menos el agotamiento en la extracción de recursos de forma rentable. sin embargo, y aunque parezca lo contrario, este hecho no causó tantos altercados como cabría haber esperado un siglo antes, ya que por aquel entonces el sistema de autorregulación de la población humana ideado por menteabierta, la inteligencia positrónica a la que se le otorgó la capacidad de gestión y gobierno de la sociedad planetaria, había llevado a que la población mundial se redujera a solo un diez por ciento de la población existente tan solo cien años antes, es decir, sobre los mil millones de personas. si bien es cierto que el agotamiento de estos minerales provocó que la generación y acumulación de energía eléctrica renovable fuera una especie en extinción, también es verdad que una parte de la población mundial había emigrado a lugares inhóspitos, lejos del amparo y supervisión de menteabierta.

y así llegamos a la segunda mitad del siglo xxii, con un mundo dividido en dos, los que viven reciclando baterías en el hemisferio norte y aquellos que viven con las horas del día en el sur. y en esas estaba la sociedad cuando se dictó sentencia sobre una resolución judicial que ya nadie estaba pidiendo: ¿qué se considera españa?

lo que quedaba por aquel entonces del tribunal de justicia de la unión europea, es decir, un algoritmo de una subinteligencia retórica anexa a la intranet de lo que alguna vez se llamó imperio americano, resolvió, por fin, la pregunta por la que tanto se había luchado, tan poco se había ganado y sí mucho perdido.

el tribunal dejó claro que debido a que este caso era anterior a la subrogación estatal de los derechos de explotación de lo que hoy se conoce como macrosoft–spain, tan solo queda declarar los derechos de propiedad de los límites del antiguo estado conocido como españa. y si españa tiene que ser para los españoles, la máxima figura en el estado por aquel entonces era su jefe, es decir, el rey, dado que la forma de gobierno democrático que existía por el tiempo que se inició la demanda era la monarquía parlamentaria. cierto es, por otro lado, que la máxima figura del estado debería ser la del presidente del gobierno, pero los españoles hace ya tiempo que perdieron el derecho de explotación de sus tierras, por lo que el tribunal estableció que el rey de españa sería elegido de entre toda la población que tuviera mayor carga genética con origen en dicho país desde finales del siglo xix hasta finales del xx, coincidiendo ambas fechas con el periodo comprendido entre la caída de las colonias allende los mares y la entrada en la comunidad económica europea respectivamente.

así pues, y por el presente documento expedido por el instituto nacional de estadística español, dependiente de la secretaría de estado del imperio americano, se declara que, debido a su perfil genético, usted, señor ahmed saidi, natural de azaghar, en argelia, y tras el fallecimiento del ciudadano osvaldo díaz gutiérrez, natural de caleta tortel, en la patagonia chilena, queda coronado como nuevo rey de españa, y para que conste recibe el documento que así lo acredita, una elegante microinsignia azul para adornar las solapas de sus prendas de vestir y todo nuestro agradecimiento y honra a tan insigne prohombre de nuestra socied…

– ¡ahmed! ¿qué haces?

– perder el tiempo, abdellah.

– ¿eso que sostienes en tu mano es papel indeleble?

– sí.

– el tiempo que llevo sin ver algo así. ¿y a qué se debe, ahmed?

– abde, acabo de recibir un documento oficial certificando que soy el nuevo rey de españa.

– ¿españa? ¿pero todavía existe? llevo sin nombrarlo desde la escuela.

– toma, y yo. pero por lo visto el país todavía está ahí, abde. y según relata el documento puedo reclamar la tierra pero no sus derechos de explotación.

– ¿y qué vas a hacer, ahmed?

– ¿qué hora es?

– a punto de llegar a media tarde.

– pues por lo pronto me voy al cambio de turno, abde. que me quedan tres horas de rodillo y la energía no viene con el viento.