de cuando ray se encontró con gabriel

– buenos días, buenas tardes o buenas noches. soy ray gonzo y esto es aaaarrrdiendo aaa looo bonzooooo. claro que sí, bonzers. como siempre y antes de empezar este nuevo y apasionante episodio tengo que agradecer más de lo que merezco a toda mi gente que estáis al otro lado, acompañándome en cada aventura, haciendo que la investigación sea algo más que mi vida. todo lo que veis es vuestro, y vuestra es mi eterna gratitud… en fin, bonzers, vamos con la entrega de hoy. como sabéis muy pero que muy bien, y así me lo transmitís a través de vuestros mensajes a racatube, instacoffee, fetenbook y nanovich (por cierto, si no estáis suscritos a ninguna de estas plataformas, ya tardáis, que sabéis que siempre me gusta obsequiar a mis bonzers más fieles con sorpresitas varias)… que me desvío. digo que como bien sabéis, no me gusta adelantar el contenido del reportaje de investigación que tengo preparado para hoy, pero sí que podéis ver de fondo en la pantalla que ya estamos en el aparcamiento del hospital psiquiátrico penitenciario de la ciudad. porque el tema de hoy es tan interesante como complejo, tan oscuro como escabroso. como siempre, bonzers, os voy a contar lo que nadie os cuenta, vamos a aproximarnos a un mundo al que nadie se atreve a acercarse por miedo a no salir vivo… eh… perdone, ¿qué dice, señor guardia?

– le estaba diciendo que debe presentar las credenciales y apagar todo aparato electrónico para entrar en el centro.

– pero tengo un documento firmado por secretaría del ministerio con la autorización pertinente. de todos modos, procedo a apagar mi dispositivo durante el proceso de entrada al centro. ya estoy al tanto del protocolo para estos casos.

– pues si ya lo conoce poco más tengo que añadir.

– voy a despedirme de mis seguidores… ¡qué tal, bonzers, voy a parar temporalmente la emisión para poder entrar, pero en nada estoy de nuevo con vosotros para seguir disfrutando de este fascinante episodio de aaaaarrrdieeeeeendoooo aaaa loooo booonzoooo.

– ¡hola de nuevo, bonzers! ya estamos dentro, y si veis en este 360 que os estoy haciendo, estamos caminando por los pasillos del hospital psiquiátrico penitenciario. y como podéis observar, no estoy solo. me acompañan una psiquiatra, asunción…

– hola, bonzers.

– y un una enfermera especialista en salud mental, sofía…

– muy buenas, bonzers.

– y juntos nos encaminamos al ala norte, donde se encuentran las habitaciones de dos de los internos que más nos interesan en el día de hoy. asunción, ¿en qué estado se encuentran nuestros próximos invitados?

– pues ray, el cuadro médico que presentan los sujetos que ingresan por comisión de este tipo de delitos suele ser muy similar: alucinaciones, pensamiento desorganizado, lenguaje incomprensible, conducta errática, abstracción selectiva y periodos de abulia severa.

– impresionante. pero lo que más me sorprende, asunción, es que todos y cada uno de los pacientes presenten síntomas tan parecidos.

– sí, y es por esto precisamente que cuando los capturan deben internarse en centros aptos para su rehabilitación.

– ¿entonces su condición puede revertirse?

– claro, ray. con mucha paciencia y mucha terapia combinada podemos hablar de una rehabilitación de en torno al 85% de los pacientes.

– fantástico. aunque me preocupa el 15% restante. ¿tan profundas son las secuelas que deja el acto en sí? ¿tanto puede preocuparnos el hecho en cuestión, sofía?

– verás, ray. no solo es… uy, casi lo digo.

– me estoy quedando de piedra. dilo sin tapujos. ya va siendo el momento de que los bonzers sepan a qué nos enfrentamos.

– bien, gracias, ray… como te digo, no es solo el acto de leer lo más preocupante, sino el tiempo que se lleva practicando esa lacra social. hasta el punto de que pueden darse casos en los que la recuperación es prácticamente imposible.

– madre mía del corazón hermoso, sofía, qué tristeza. y menos mal que un acto tan vil y tan perjudicial para la propia humanidad como es el consumo de lectura solo existe en un mínimo espectro de nuestra sociedad. qué puede ser de nosotros si nos dejamos llevar por los terribles y perversos efectos de esta droga con origen y destino en lo más oscuro del ser humano.

– por eso tu programa es muy importante, ray. el público necesita saber qué hay ahí fuera, cuáles son los efectos tan lesivos que tiene el acto de leer, no ya solo en el propio sujeto que lo prueba, sino también en su entorno.

– y por eso estamos aquí hoy, ascensión…

– pero ten cuidado, ray. hay que tener mucho control sobre uno mismo si afloran preguntas dentro de ti como «qué puede ser de nosotros si».

– uy, sabes mejor que yo cómo funciona el subconsciente. las preguntas brotan.

– solo es un consejo, ray. lo veo a menudo… se empieza preguntando condiciones y al poco comienzan a aflorar los pequeños precursores como duda o ansiedad.

– ¿en serio? qué mal. voy a tener que fijarme más en lo que digo.

– no hay problema siempre y cuando tomes precauciones. ray, como eres capaz de identificar el problema, si llegas a notar que los precursores aparecen más a menudo vienes a consulta.

– muchísimas gracias, ascensión.

– chicos, ya está listo.

– gracias, sofía… bonzers, como podéis ver estamos llegando a la estancia donde nos espera nuestro primer invitado… asunción, ¿qué nos puedes decir de él?

– gracias, ray. vamos a conocer a alonso, que casi podría decirse que está a punto de recibir el alta médica.

– ¡estupendo! un éxito vuestro es una victoria para la sociedad. y dime, asunción, ¿cuál es su historia?

– pues alonso llegó al centro hará cosa de un par de años. según su informe policial llevaba consumiendo lectura algo más de tres…

– ¿tres años? ¿y estáis a punto de rehabilitarlo? sois unas heroínas.

– qué va, ray, solo hacemos nuestro trabajo. además, solo somos un vehículo fruto de la ciencia, el esfuerzo y de saber que nuestras acciones tienen consecuencias positivas. creemos en la reinserción, y por eso estamos aquí… mira, nos dice sofía que alonso ya está listo para la entrevista.

– ¡perfecto! bueno, bonzers, en breve vamos a conocer al primero de nuestros entrevistados de los afectados por ese vicio llamado lectura… y aquí lo tenemos… ¿alonso?

– sí, soy yo. hola ray. un placer.

– el placer es todo mío, y deseando comenzar la entrevista.

– adelante.

– perdón… ray.

– dime sofía.

– recuerda que no podemos estar mucho tiempo. no solo resulta difícil hablar del tema en cuestión, sino de revivir la experiencia tan traumática que ello supone.

– por supuesto, sofía. seré breve. y si dejo de serlo me avisáis.

– perfecto.

– entonces ya está… alonso, ¿cómo te encuentras?

– bien, muy bien. estamos trabajando duro, y queda mucho por hacer… pero estoy transitando un camino difícil y al mismo tiempo con unos resultados muy gratificantes.

– veo que utilizas el presente…

– por supuesto, ray. estoy aquí y ahora, viviendo cada segundo de mi historia y de los que me rodean.

– eso es genial, alonso. y por lo que veo y ven todos mis seguidores la conexión que existe entre el personal y tú es máxima. noto miradas de complicidad y sonrisas de satisfacción.

– ray, no puedo expresarlo mejor. mi condición ahora no tiene nada que ver con la anterior, y mis pensamientos no pueden ser más que positivos gracias a personas como asunción, sofía y el resto de cohabitantes de este centro, ya que además de ser grandísimos profesionales también me gustaría considerarlos como parte de mí entorno más personal.

– y tú formas parte del nuestro, alonso.

– muchas gracias, sofía.

– bien, pues creo que con estas hermosas palabras podemos dar por zanjada la entrevista. me resulta tan gratificante conocerte, alonso. y me alegro tantísimo de que ahora puedes generar una inercia tan positiva tras pasar por ese calvario que ya no forma parte de tu vida.

– muchísimas gracias, ray. de verdad. muchísimas gracias.

– muy bien, bonzers, ¿cómo os quedáis tras escuchar las palabras de alonso? pues de momento con un mensaje muy positivo y esperanzador. de la lectura se puede salir, bonzers. y menos mal. aunque como ya sabéis, del total de pacientes, alrededor de un 15%, desgraciadamente, no se recuperan. y creo que ahora vamos a ver a alguien con un trastorno agudo, ¿no es así, sofía?

– agudo es decir poco, ray. el caso de atenea es de irrevertible de libro.

– ¿en serio?

– es más, es gracias a ella que creemos no solo que hay un punto de no retorno, sino que si se permanece más allá mucho tiempo entra en juego un factor decisivo en el desarrollo de esta enfermedad.

– ¿y cuál es?

– el proselitismo. así que ten mucho cuidado porque atenea va a tratar de convencerte para que caigas en las oscuras aguas del oprobio y la depravación moral que supone el deleznable acto de consumir lectura.

– estaré preparado… bonzers, como veis, posiblemente este es de los reportajes más complicados que puede hacerse en este momento, sino el que más.

– estamos de acuerdo, tanto sofía como yo.

– gracias asunción…

– atenea está preparada.

– muchas gracias, sofía.

bonzers, ya llegamos a la sala donde se encuentra nuestra siguiente invitada, atenea. muy buenas, atenea, un placer.

– encantada… ¿su nombre?

– uy, perdona, no es una pregunta que me suelen hacer ya que soy bastante conocido.

– siento no haber tenido la oportunidad de haber comprobado el motivo de su vasta popularidad.

– ¿qué? utilizas palabras… verbos… que no se usan en el lenguaje habitual. ¿cómo puedes hacerlo?

– pues posiblemente sea porque he ampliado mis horizontes gracias a esa acción tan moralmente reprobable como es la de consumir lectura.

– alucinante. qué forma tienes de expresarte tienes.. puedo seguirte, pero por contexto. reconozco casi todas tus palabras, pero solo sé qué significan en su conjunto… uy, perdón, me llamo ray.

– lo dicho, encantada, ray.

– ehhh… muchas gracias… a ver, atenea, no te escondes en absoluto, así que voy a ser directo.

– adelante.

– bien. tus terapeutas me comentan que, desgraciadamente, lees habitualmente desde hace tanto tiempo que posiblemente no puedas volver a rehabilitarte…

– ¿rehabilitarme? ¿y quién dice que quiero hacerlo? por favor, ray, respóndeme a una pregunta muy sencilla: ¿si alguna vez probaras la esencia más maravillosa jamás imaginada querrías no volver a saborearla jamás?

– atenea, me parece que eres un poco drástica y te estás dejando llevar por lo que parece ser el síndrome de abstinencia. sufres de episodios de alucinaciones y hasta incluso te expresas de forma ininteligible, y todo esto a causa de la lectura…  ¿por qué lo haces?

– muy sencillo, ray, si la metáfora de la esencia no te ha parecido lo suficientemente concreta voy a ser muy explícita.

– sí, por favor.

– leer significa todo para mí, y nada al mismo tiempo. significa poder saber quién soy, quién he sido y quién seré. puedo sentir lo que siente cualquier persona, no solo yo, únicamente con ese acto tan indigno como es el de consumir lectura. miles de universos en mi mano. puedo ponerme las botas de un coronel, o las de un vagabundo, puedo jugar con muñecas por la mañana y practicar un sexo desbocado al caer la noche, puedo aprender a mirarme al espejo, puedo apelar a la razón y al mismo tiempo destrozar todos sus límites…

– ray…

– dime, asunción.

– tienes que acabar.

– vale, gracias… a ver, atenea. todo lo que cuentas puede ser maravilloso, no lo pongo en duda, pero… ¿nunca piensas cómo es tu vida ahora, fuera de la realidad y su tiempo, fuera de toda actualidad, fuera de ti y de tu comunidad? ¿nunca piensas qué puede suceder si llegas a tener la oportunidad de no saber leer?

– ray, lo tienes.

– atenea, no sé a qué te refieres. ¿qué tengo?

– has planteado una condición. rudimentaria, porque todavía no eres capaz de ensanchar tu cuerpo lingüístico, pero lo tienes, y sé lo que necesitas… necesitas acercarte a un libro…

– la sesión ha acabado, ray. sofía, llévate a atenea a su habitación.

– ¡ray, confía en mí! ¡lo tienes!

– ¿pero qué tengo?

– escúchame, en tu dispositivo biométrico vas a recibir unas coordenadas… síguelas, y cuando llegues recuerda este nombre: macondo. es la clave…

– todavía no sé de qué hablas.

– ¡sofía, que te la lleves!

– ahora mismo, asunción.

– no te olvides… ¡ma–con–do!

bonzers, todavía estoy en estado de shock. como podéis observar estoy descansando en la sala de la entrevista, con un vaso de zumo en mis manos y sin saber exactamente qué es lo que sucede. voy a tener que ver de nuevo entrevista para tratar de comprender todo en su conjunto. lo que sí tengo claro es que atenea está mucho más allá del punto de no retorno… mirad, por ahí viene asunción…

– ¿cómo te encuentras, ray? atenea es un caso agudo y ahora mismo estás sufriendo las consecuencias de estar mucho tiempo con ella.

– todavía no sé ni como estoy, asunción, pero creo que la entrevista es muy importante, la más importante de mi carrera. los bonzers necesitan saber qué hay en los lugares más oscuros de la sociedad y a qué se enfrenta si los mira a la cara.

– espero que estés en lo cierto. de todos modos tómate tu tiempo, acábate la bebida y descansa al salir de aquí.

– por supuesto doctora. está siendo un día mucho más intenso de lo que uno puede llegar a concebir cuando suena el despertador.

– ¿ves lo que pasa, ray, cuando pasas un tiempo con un caso como el de atenea?

– ¿qué es lo que pasa? no entiendo a qué te refieres.

– pues que acabas de decirme que cuando te despiertas esta mañana piensas que tu día no va a ser intenso. proyectas en el tiempo.

– ¡es verdad, asunción! ahora sí que estoy preocupándome… ¿tengo motivos para hacerlo?

– tranquilo, ray, no pasa nada que no sepamos. te doy cita para que vengas a verme otro día y así reconducimos la situación.

– ahora sí que me quedo más tranquilo. ¡muchas gracias!

– buenos días, buenas tardes o buenas noches. queridos bonzers, conecto de nuevo tras un par de días para poder recuperarme porque, atención, estoy de nuevo al borde del colapso. ¿recordáis las palabras de atenea? pues ya es una realidad. no sé cómo ni por qué, porque se tienen que saltar controles de seguridad y seguimiento, pero acabo de recibir unas coordenadas en mi dispositivo biométrico. y digo que se tienen que saltar los controles de seguridad y seguimiento porque no creo que el lugar que marcan las coordenadas sea de dominio público. ah, y eso no es todo, sino que además de las coordenadas me adjuntan un mensaje en el que me advierten que puedo grabar todo, pero que solo audio, nada de imágenes. así que a partir de este momento voy a desactivar el vídeo de mi dispositivo de emisión multicast y vamos a ver a dónde nos lleva la localización que tengo en el dispositivo.

– queridos bonzers, estoy frente al edificio a donde me llevan las coordenadas en cuestión. para que os hagáis una idea, es una planta baja, pero no os puedo decir si el edificio tiene más plantas ni cuántas tiene. hay una persona esperando en la puerta, y supongo que es ahí donde tengo que dar la clave para que pueda entrar. me dirijo a su encuentro… estoy llegando…

– hola.

– hola.

– ¿clave?

– macondo.

– vale. pero antes de entrar le tengo que advertir de que supongo que ha recibido las instrucciones diciendo que puede grabar solo audio pero no vídeo. también le rogamos que puede que se encuentre con personas conocidas. no diga sus nombres ya que su sola grabación puede implicar consecuencias catastróficas.

– puede estar tranquilo de que no voy a decir ni un solo nombre.

– muchas gracias, señor…

– ray. ray gonzo.

– muy bien, señor ray gonzo. mi nombre es gabriel. encantado. pase, tome asiento y, sobre todo, disfrute.

– muchísimas gracias, gabriel, el placer es mío.

bonzers, ya estamos dentro del local. gabriel me abre una puerta que conduce a un pasillo en penumbra que me lleva a otra puerta. abro la puerta y hay una gran habitación con muchas sillas, todas en orden por filas y mirando a lo que parece ser un escenario. casi todas están ya ocupadas, así que me dirijo a una de las que se encuentran más cerca de mi posición…

– atención, señoras y señores, quedan dos minutos para comenzar la lectura.

– ¿escucháis, bonzers? ¿ha dicho lectura? las palabras se emiten por un altavoz que no logro saber dónde está. y de repente empiezo a notar mi corazón. está latiendo tan rápido y con tanta fuerza que parece que se va a salir por la garganta. mis manos están empapadas en sudor. estoy muy nervioso. no sé si hago bien en seguir sentado y no me voy. sé que la opción correcta es irme, pero hay algo muy poderoso dentro de mí que me dice que tengo que seguir aquí.

– atención, señoras y señores. permanezcan en sus asientos mientras dure la lectura. no queremos desconcentrar a nuestros lectores.

bonzers, el corazón me va a reventar. creo que no puede latir más rápido… espera… ¡no puede ser! ¡salen los lectores y… no! ¡casi digo sus nombres! solo diré que son dos personas que conozco y que no parecen para nada, ni por su empleo ni por su forma de expresarse, que sean capaces de consumir lectura. estoy alucinando. siento calor y frío a la vez. atención, abren el libro y comienza una de ellas.

– «el día que lo iban a matar, santiago nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar al buque en que llegaba el obispo. había soñado que atravesaba un bosque de higuerones donde caía una llovizna tierna, y por un instante fue feliz en su sueño, pero al despertar se sintió por completo salpicado de cagada de pájaro…»

y en ese momento ray fue consciente. se sintió despertando de un trance. en ese momento se preguntó para qué seguir sabiendo de santiago nasar ya que iba a morir, pero sintió que quería seguir con la historia del protagonista. fue, paso a paso, peldaño a peldaño, subiendo las escaleras que le llevaban a la azotea de sí mismo. y poco a poco recordó las palabras de atenea, todo y nada, presente, pasado y futuro, una y mil personas en un solo libro. y de repente lo comprendió todo. miró a su alrededor, pero su alrededor ya no estaba en el auditorio. una luz le cegaba mientras notaba cómo el viento le envolvía y le llevaba, notaba cómo arreciaba una tormenta de arena que le arropaba y al mismo tiempo le dejaba completamente desnudo. ya no era un individuo formando parte de un todo, y al mismo tiempo lo seguía siendo. ray apagó su dispositivo multicast. no lo volvería a encender. al acabar la lectura se dirigió a  las lectoras, sofía y asunción, y, entre lágrimas, se fundió en un abrazo que nunca olvidaría. por fin había descifrado su vida, su larga vida, su eterna vida en soledad.

 

 

imagen del encabezado retocada con inteligencia artificial para que pudiera encajar en el formato que admite el blog. la frase es real y fue tomada en una calle del barrio romano del trastevere.