contexto para un bucle de liberación irredenta

este podría ser

un poema diferente,

que comienza

por un final

de caminar pausado,

algo elocuente,

con una pizca

de denuncia social,

de estética punkrockera

y devaneos

con ligerezas áureas.

 

pero casi que me quedo

con el principio,

a trompicones,

con la verborrea exacerbada,

con mi cuerpo exudando

sístoles y diástoles,

con el tuyo abriendo

las ventanas de mi alma,

para que la corriente

traiga hasta mi puerta

la más dulce de tus sonrisas.

 

y mientras,

en gaza,

siguen muriendo niños,

jo, jo, jo,

y en ucrania, a balazos,

blanquitos pierden la vida

como quien recibe un regalito.

 

cuánto más habrá en el mundo

que nos la siga sudando tanto,

más pendientes de un insulto,

de la estulticia y la avaricia,

del y tú más,

de colgar al pobre inmigrante

pero que antes me limpie la cocina.

 

uy, ya la he vuelto

a liar

con un poema simplón

de caótica estética

y con clichés por bandera.

 

lo que da la mata,

o más bien,

la navideña resaca.

 

que el planeta sigue girando

mientras resuenan villancicos

en atiborradas grandes superficies

sin voluntad de profundidad.

 

allí, justo allí,

donde nadie es capaz

de cuantificar el valor

del vello cuando se eriza,

de una simple caricia,

de un beso sin despedida,

del sudor a medianoche,

del ritmo sincopado,

de crecer entrelazando

un instante tras otro

contigo de testigo.

 

que atenúe

con creces y sin cruces

el frío y sus sinsabores,

el dolor y los reproches,

el invierno que supone

dormir bajo un puente

y que a nadie le importe.

 

que, para acabar,

estaremos de acuerdo

en que este poema

no es como los demás.

deslavazado, a jirones,

y sin hilo conductor claro.

 

al final, como ya dije,

me quedo con el principio,

aunque repita la palabra,

me quedo contigo,

que desbrozas un camino

que abandoné en el cuarto

de los pulsos perdidos.

 

tú que eres

causa y efecto

de que mi razón

se tome unas vacaciones,

de reventar las barreras

de mi memoria,

de que pueda caminar

con los ojos cerrados,

de que suspire por un inicio

que nos lleve

a la casilla de salida.