richter

la tierra tembló

arrasando con lo poco que quedaba,

reventando las costuras

de una sociedad

ya de por sí mutilada.

 

tantas vidas perdidas,

tantos desaparecidos,

en un desacato a la razón,

en una injusta balanza

donde nunca se equilibra

nuestra sangre con su honor,

nuestro sudor con su estupor,

nuestros latidos con sus quejidos.

 

porque nunca llueve

a gusto del que habita,

del que ve la vida

como un callejón sin salida,

como una jaula

donde solo se aprecian

los goznes de una puerta

que al llegar a ella

siempre se cierra.

 

mientras, en la guardería,

se nacionalizan prioridades,

se reivindican ultraderechos

que solo benefician

a quien los predica.

 

curanderos de la inopia,

salvadores de la farfolla,

redentores de tres al cuarto,

que sobreviven

por el poder que les otorgamos

al aceptar

sus remedios y santidades.

 

y este suelo tiembla,

resquebrajando pilares y cimientos,

la salud de lo que creímos cierto,

las promesas de un iluso mañana,

transformando el presente

en un eterno bucle

de blancos y negros,

de unos y ceros,

de quieros sin puedos.

 

y caemos,

hasta que las bruces

nos cepillan la cara,

hasta que sentimos

que no tiene sentido

vivir de espaldas a nosotros,

respirar a fuego lento

la cadena que amordaza nuestros ojos.

 

hasta que por fin

aprendemos a caminar a tientas,

a disfrutar de la caricia

de una simple mirada,

de una palabra que acompasa

el fluir de los latidos,

el ritmo de los pasos

que nos llevan a perdernos

en el dulce caos del amanecer.

 

pincha en el enlace para ver el vídeo del tema al otro lado del río de jorge drexler.